Por los
viejos tiempos

¿Se imagina el lector al señorío de Bizkaia como un territorio de ultramar británico? Por sorprendente que nos pueda parecer, esta posibilidad se dio gracias al Tratado de Libourne. Un convenio tripartito firmado en el año 1334, en el marco de la Guerra de los Cien Años, entre los reyes de Castilla y León, Navarra e Inglaterra, mediante el cual Pedro I de Castilla entregó a Inglaterra la soberanía del territorio histórico vizcaíno.
Siete siglos después, y tras la caótica salida del Reino Unido de la Unión Europea, los vizcaínos se ven en la encrucijada de decidir si siguen manteniendo el estatus de territorio de ultramar británico, o bien, deciden ser dueños de su propio destino.
La familia de Aingeal McStuy será la encargada de ir encajando las piezas de este mosaico que acaparará la atención del lector desde el primer capítulo.
Lista de reproducción
Los ciudadanos bilbaínos estaban a punto de ser víctimas de una violenta acción terrorista. El objetivo de sembrar el miedo en la pacífica ciudad se haría realidad en unos pocos segundos.
¡¡Booommm...!!
El artefacto estalló en el preciso instante en el que los terroristas entraban en el Mini azul. La tremenda explosión se escuchó por toda la ciudad. Al estruendo le siguieron el ulular de las sirenas de alarma de los comercios y las entidades bancarias situadas en un radio de trescientos metros. El caos se adueñó, de pronto, de la noche capitalina.
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Comentarios de lectores
Una historia conmovedora
Mi enhorabuena a Itxaso por tejer una cautivadora novela donde los protagonistas nos emocionan hasta el último capítulo.
Un universo paralelo
Me ha parecido una novela muy curiosa El punto de partida es ingenioso y permite al autor generar una trama con personajes cercanos y que se desarrolla en un universo que aunque se nos hace familiar, no es el nuestro. Invita también a pensar en las consecuencias de alimentar el
odio y el dolor que esto genera. Resulta amena y de fácil lectura.
Una ficción muy real
¡Por fin doy con una novela que se sale de lo corriente! Ya nos advierte el autor en la contraportada de que el lector se encontrará con historia ingeniosa e impactante. Y yo añadiría que sorprendente por su inesperado final. Merece la pena leerlo.
Deñe, allí donde estaba, percibió la batida de las olas contra las rocas. El grave sonido del embravecido mar le llegaba nítido por más que estuviera rodeada de hayas y robles, a decenas de kilómetros de la costa.
«Los dos hemos remado en las corrientes...», le susurraba a la madrugada del nuevo año, sentada en el molón de piedra que permanecía olvidado en el zaguán. Aquel centenario rodillo que, en otro tiempo, aplastara los terrones de las huertas, ahora descansaba merecidamente tras haber servido durante generaciones a los Gorozti.
«Desde la salida del sol hasta la cena...» lloraba ella, su mala suerte por no haber sabido sobreponerse al violento embate de las olas. Ya lo decía la vieja tonada escocesa: «Pero los mares han rugido entre nosotros desde los días de los viejos tiempos...».

El político se tomó la infusión mientras trataba de encontrarle sentido a la pesadilla que le despertó en la madrugada. En su atormentada mente se quedó grabada la imagen amenazadora del Príncipe Negro. El primogénito de Eduardo III de Inglaterra se desplazó a través de los siglos para acusarle de quebrar la fidelidad que le debía a su augusto padre. Eduardo de Woodstock le consideraba el principal instigador de un referéndum que amenazaba con romper el convenio que perduró durante siete largos siglos: «Traidor, traidor, traidor...». Resonaron en la noche los ecos procedentes de Libourne. Las reiteradas acusaciones replicaron desafiantes a lomos de los vientos que soplaban del norte.
Joseba Itxaso Zubiaga
Joseba Itxaso es capitán de pesca y navegó durante treinta años en los mares tropicales dedicado a la pesca industrial del atún. En la actualidad, está jubilado y dedica su tiempo libre a la literatura. «Por los viejos tiempos» es la cuarta novela que el escritor entrega a sus lectores.

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